MI CADAQUÉS
Yo llamo a Cadaqués mi clínica del alma y seguramente no soy muy original porque un lugar que desprende una belleza tan pura es bálsamo espiritual para mucha gente de bien.
Fue aquí donde experimenté siendo muy joven el verdadero significado de la palabra resiliencia. Este entorno bellísimo de sol, naturaleza viva y mar me ayudó en un momento muy complicado de mi vida a entender que podía sobreponerme a circunstancias muy adversas transformando el dolor en fuerza y empuje.
Desde aquella estancia, hace doce años, llegar aquí es sentirme sana, a salvo y feliz.
Es el pueblo más oriental de la Península Ibérica, elprimero que toca el sol por las mañanas iluminando la blancura de sus casas construidas cara al mar por gente de mar. Hasta el siglo XIX no había entrada por tierra y seguramente ese aislamiento marítimo ha ayudado a conservar su magia.
Amo la autenticidad que desprenden sus calles empedradas y entregarme a ellas sin rumbo fijo. Seguramente por eso me sorprendió tanto oír a una turista decir que aquello le parecía un horror porque no podía rodar su maleta. Es una buena reflexión que donde unos vemos belleza otros ven dificultades.
Me gusta Cadaqués y me gusta quien soy yo cuando estoy aquí. Me relajo, me olvido del estrés y soy capaz de hacer mindfulness en cada paseo en solitario.
El mar, las casas blancas, las buganvillas, las parras, las puertas azules, el cabo de Creus, el faro, las galerías de arte, la casa de Dalí...
La energía tan preciosa que desprende este pueblo marinero, la emoción que siento, la alegría, la sensación de no querer estar en ningún otro lugar.
Este verano de turismo kilómetro cero, de vuelta a los orígenes y de disfrutes slow life, Cadaqués ha sido mi paraíso cercano y me siento afortunada.
Sacamos nuestra tabla de paddle surf, los niños alucinan surcando los mares buscando pececillos y cangrejos hermitaños y son inmensamente felices con cada descubrimiento de cuevas y calas recónditas.
Cuando el sol se pone nos reunimos en nuestro pequeño refugio furgonetero convertido en hotel de cinco estrellas con vistas a la bahía de Portlligat.
Hace poco una amiga muy querida me dijo: me gustaría ir contigo a Cadaqués para verlo a través de tus ojos. Lo que más me gusta de estar aquí es la propia sensación de sentirme tan conectada a un lugar, pero también tengo algunos sitios terrenales favoritos. Los comparto deseando de todo corazón que pronto puedas conocer este paraíso.
✔Me encantan los desayunos en la Librería cafetería Gispert en la misma plaza del pueblo. En realidad no hay nada que me pueda gustar más que una cafetería con libros. Si yo pudiera ese sería el tipo de negocio que me gustaría tener: café, mis platillos saludables, libros y flores ¿vendrías a verme?
Me pongo en la primera mesa y veo la plaza y el mar. Soy feliz.
✔La paella siempre en Casa Pilar y no porque sea la mejor, que no lo se porque llevo doce años tomándola en el mismo sitio, pero es que me siento en casa, me gusta el arroz y me gusta ella, Pilar, como nos trata, como se comporta con mis hijos. Toda dulzura y familiaridad.
✔La pizza en Raviyu, un garito con decoración fresca y mediterránea, con un delicioso patio cubierto de parras y lucecillas. Las pizzas al horno de leña son ricas y el guacamole también.
✔En el Restaurante vegano Coco cocinan con productos 100% ecológicos y de km0 platos elaborados lentamente con sabores exóticos y mucho amor. La decoración, salpicada de monsteras, es bonita y el menú de mediodía más que correcto. El agua es osmotizada y no la cobran, lo cual me encanta.
✔Helados veganos, ecológicos y maravillosos en la heladería Joia. Con un montón de sabores súper originales aunque yo sea fiel al chocolate negro y la frambuesa. En el mismo paseo. Te los comes mirando al mar y tan feliz.
✔Si eres furgoneter@ este año el camping está cerrado y nos dejan dormir en el aparcamiento de Portlligat, justo el lugar que eligió Dalí para vivir. Lujo asiático.
✔Para escapadas románticas aveces hemos ido al Hotel Sol Ixent y luego caminamos hasta el pueblo por el camino de Ronda que te lleva a la bahía y yo me enamoro y me veo viviendo en cada una de las casas del recorrido.
Y es que ya lo decía el genio "QUIERO VOLVER AL LUGAR MÁS BONITO DEL MUNDO: CADAQUÉS"💙



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